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La verdad sobre el terrible evento estelar de WWE WrestleMania 32

En WWE se hace lo que Vince McMahon quiere y eso es lo que nos ha restregado en la cara en el final de WrestleMania 32 con Roman Reigns como nuevo monarca peso pesado de la empresa.

Un WrestleMania de calidad, quizá uno de los mejores de la historia, con  buenas luchas y excelentes sorpresas. Todo esto se fue al excusado cuando el evento estelar fue una batalla entre Triple H, a quien ya se le ve la edad, y Roman Reigns que no bajó de calidad de bulto durante todo el combate.

La lucha no fue del todo mala, pero fue llevada en un 80% por Triple H, que sin problema entrenó y luchó para hacer lucir bien a Reigns. Lamentablemente Roman no muestra ningún tipo de mejoría y se vuelve cada mes mas lento y perezoso.

El público no quiere a Roman Reigns, pues no le gusta su manejo del micrófono ni tampoco su desempeño dentro del ring. Aún así la WWE no se ha cansado de imponerlo, aún frente al espectáculo en el cual Shane McMahon saltó de lo más alto de la  celda infernal y del evento en el que se vivió la mejor lucha de Divas.

¿El público es el que decide?

En la lucha libre no se puede hacer todo lo que la gente quiere, porque al final perdería la emoción ver solo a los favoritos ganar. En ese aspecto le doy la razón a la WWE. Pero lo que la empresa no debe hacer es imponer como “babyface” a quien es odiado por la mayoría de aficionados al deporte.

Una excelente etapa de la empresa que se ha opacado por un falso ídolo, que podría arruinar lo que con mucho trabajo se ha logrado construir.

 

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